viernes, 20 de noviembre de 2015

Un parentesis para la humildad.


No somos nada sin despacho, y como diría el otro, en calconcillos en mitad de una plaza, todavía menos.
Reflexionando, me he encontrado con la cruda realidad de aceptar que las habilidades laborales, los cargos de despacho, las capacidades y las condiciones, se igualan, e incluso la propia realidad, habitualmente te da un barniz de humildad tremendamente necesaria para crecer. Sólo voy a poner unos ejemplos.

Cuantos amig@s tuyos te superan en:

Colgar un cuadro.
Cambiar la rueda del coche.
Nadar.
Correr.
Jugar al fútbol.
Cocinar.
Limpiar la casa.
Llevar la contabilidad de la casa.
Encontrar las mejores ofertas en el supermercado.
Encontrar el azucar en el supermercado.
¿Beber cubatas? sí, también hay amigos que son unas estrellas en este segmento.

Todo esto lo digo, porque sentados en nuesto despacho tenemos la sensación de ser más altos, más guapos, saber mucho más,......creernos con el derecho a exigir, a hablar por encima de nuestros empleados/compañeros, hacer las bromas que queramos, comentar lo que queramos, e incluso decidir por puntuales y subjetivos momentos, algunas de las cosas que para nosotros no tienen importancia, pero que sin embargo para las personas que tenemos cerca, pueden ser tremendamente transcendentales. Aumentos de sueldo, horarios, reconocimientos,..... en definitiva, probablemente algunas de las cosas más importantes de su vida.
Pensemos sólo por un momento en todo lo que podemos corregir, con unos simples cambios de aptitud, unas ligeras mejoras en nuestro comportamiento, y un poco, sólo un poco, de humildad.
Vamos a dejarnos ayudar, para poderles ayudar.


                     


5 comentarios:

  1. Te hago un hueco al lado de mi mesa, si quieres...

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  2. Te hago un hueco al lado de mi mesa, si quieres...

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  3. Y un día vas al pueblo de tus ancestros, te encuentras en el bar a ese vejete que conocía a tu abuelo, que apenas sabe hacer su firma, que lleva toda su vida en el campo......Y cuando llevas un cuarto de hora con él, te das cuenta de quién es el sabio, quién entiende esas cosas de la vida y la Naturaleza que no vienen en los libros.... Y te das cuenta de cuánto te queda por aprender.

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    1. Y tanto. Lo que nos queda por aprender, de lo que nos creemos que sabemos.

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