viernes, 8 de enero de 2016

¿Te selecciono o me seleccionas?

Eso es lo que le diría Del Bosque a Piqué, o Piqué a Del Bosque, porque vaya coña marinera se traen entre los dos.
La verdad es que esta entrada no va de fútbol, va de la relación entre el seleccionador de personal y los candidatos a un puesto de trabajo. 
Por mi trayectoria me ha tocado hacer muchas selecciones de personal a lo largo de los años, y reconozco que no he sido muy ortodoxo en las elecciones de mis futuros compañeros de trabajo. Siempre me he basado en el arrojo personal del candidato en la entrevista, y en la apariencia de "coño parece buen tío/a", más que en sus capacidades aparentes en el desempeño de las funciones para las que le estamos seleccionado.
Probablemente esto haya sido un error, y reconozco que me he equivocado en algunas de las elecciones. Pero me he equivocado en la capacidad técnica del candidato, nunca en la capacidad humana, y de eso me enorgullezco. También he de reconocer que me he equivocado en la no selección de algunas personas, con las que al cabo del tiempo me he cruzado en otros puestos de trabajo, y me han impresionado por su calidad humana y su capacidad en el desempeño de sus tareas.
En los últimos tiempos, de la mano de mi buen amigo Gonzalo, de la consultora Montaner & Asociados, he descubierto una nueva forma de hacer entrevistas, "la entrevista capa a capa". ¿Qué significa esto?. Te deshago como a una cebolla, y te voy sacando poco a poco las distintas capas, pero no basandonos en la experiencia laboral propiamente dicha, ni en las capacidades técnicas, ni siquiera en el "postureo" de la entrevista en su más teórico sentido de la palabra.
Son entrevistas-reuniones a la brava. Sin tapujos y con mucho de valentía por parte de los candidatos y de los entrevistadores, entrega en estado puro y visión de la persona hasta el límite más profundo de su personalidad. ¿Nuevo?, para mi sí, y para aquellas personas que he invitado a participar en las entrevistas, totalmente innovador.
A donde quiero llegar con esto. Muy sencillo. Creo que no debemos mentirnos a nosotros mismos, creo que no debemos disimular, posturear, aparentar, ni los unos ni los otros, ni el trabajo va a ser tan chupiguay de la muerte, ni el candidato va a ser tan acojonantemente bueno o malo por una simple entrevista. ¿Quién no ha escogido a un nuevo compañero de trabajo, y el primer día se ha preguntado por qué coño le habré elegido? ¿Quién no ha empezado a trabajar en un nuevo puesto de trabajo y a los dos meses ha dicho, por qué no me habré quedado en donde estaba?
Son los avatares de la vida, pero no deben amarrarnos ni a los unos ni a los otros. Ha sido nuestra elección, y ninguno de los dos es el enemigo, así que intentemos aportar por una parte y por otra lo mejor de nosotros mismos, porque nos hemos SELECCIONADO, y tenemos que acostumbrarnos al entorno, a las personas, a la política, a las necesidades, en defintiva, tenemos que llegar a "querernos".
Así que una vez autoseleccionados, demos lo mejor de nosotros mismos para que la cosa funcione, y no nos olvidemos nunca, que todos, y cuando digo todos es todos, alguna vez hemos sido seleccionados, en el trabajo, en la vida de pareja, en las amistades,....... y si no aportamos, no funciona. Así de simple.



 

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